RELATOS GANADORES DEL CONCURSO 2022

EL PRIMER PREMIO DE ESO LO HA GANADO DANIELA DE LA FUENTE DE 2ºESO B


MENTIRAS CONTRA LA REALIDAD
Todos gritan. Se mueven. Alborotan. No entiendo que pasa, hasta que lo veo. Camina
con la cabeza gacha, pensando que así nadie le ve. Aunque pasa todo lo contrario. Todos
le miramos, pero nadie hace nada. Nos dedicamos a callarnos, a mirar para otro lado.
Eso es más fácil. Más sencillo que aceptar la realidad. Enciendo el móvil y lo primero
que veo son millones de notificaciones de Instagram. Me da miedo abrir la aplicación.
Me niego a saber lo que ha pasado. Aun así, la abro. Lo que veo me paraliza. Una foto.
Esta vez es una foto. Un chico encogido contra la pared del baño del instituto. Esconde
su cara con las manos. No quiere que sepamos quien es. Todos lo sabemos. Los
comentarios a la publicación son horribles. Sobre todo los de una persona en particular.
Mi cuerpo comienza a temblar a medida que voy leyendo todas esas brutalidades que
han escrito. Todos se mantienen en el anonimato. Cobardes.
Me levanto del banco en el que estoy sentado. Lo hago sin querer, como un acto reflejo.
Me dirijo hacia donde está el chico. Sin decirle nada, le cojo de la muñeca y le alejo de
allí. Puedo ver el desconcierto en sus ojos, pero es más fácil ver la tristeza que
acumulan. Cuando estamos lo suficientemente alejados, le abrazo. Le dejo que llore y se
desahogue todo lo que pueda. Mientras eso pasa no puedo evitar pensar, ¿Por qué nadie
lo había hecho antes?, ¿Por qué cuando lo hago yo también me escondo? Y ahí no
puedo evitar odiarme, porque yo tampoco dejo que sepan quién soy. Le ayudo pero no
dejo que nadie me vea, ¿Por qué? La respuesta es sencilla. No quiero que mi vida se
transforme en la suya. No quiero ser el blanco en la diana. No quiero ser él.
Pero tampoco quiero que esto siga pasando.
Y me quedo en una encrucijada. ¿Qué hago? Esa pregunta ronda por mi cabeza.
Cuando se rompe el abrazo, él me mira. Está agradecido, se le nota, pero yo no quiero
que lo esté. No quiero que se conforme con lo que hago, porque realmente no he hecho
nada.
Le miro de vuelta, sin expresión alguna. Dejo que pasen los segundos, que poco a poco
se transforman en minutos. Me empiezo a arrepentir y doy un paso atrás. Otra vez esa
decepción en su cara. No quiero mirarle. No puedo mirarle. Me alejo lentamente y
suelto un casi inaudible “lo siento”.

EL SEGUNDO PREMIO HA SIDO PARA GUILLERMO GUIJARRO DE 2º ESO E


CRÉENOS EN 2022
-Señor, ¿cómo le hacemos? Ya nadie nos va a creer. Ahora piensan que el invierno es
por culpa del sol y muchas otras tontadas que han ido soltando esos que se hacen llamar
científicos. Solo dicen paparruchas y todos los humanos van por ahí creyéndoles.
-Eso es por darles el fuego, de verdad Prometeo, ¿a quién se le ocurre hacer esas cosas?
Luego nos quejamos de lo que nos quejamos.
-También aquí, a “Don Rayito” se le ocurrió convertirse en una paloma y en un joven y
bajar a la Tierra. Y como se enteraron de que era el mismo ahora se piensan que solo
hay un dios y a nosotros ya ni nos nombran.
-A ver, orden en el monte. Que aquí mi hijo ya ha conseguido solución. Y, a quién me
vuelva a llamar Don Rayito le va a tocar una visita con mi padre al pozo.
-Pues nada, venga, cuenta cuenta. Que ya estoy cansado de que solo me recen los
rojiblancos cuando ganan el partido.
-Os cuento. Ya que no tengo aquí silla propia y vivo entre mortales pues ya me he
integrado en la sociedad. Si queréis que la gente os adore solo tenéis que haceros una
cuenta en Tiktok, es muy sencillo. Primero tenéis que…
-¿Tritón? Pero si ese es mi hijo, y con él ni una eh, que te vas pal Tártaro.
-Tritón no, Tiktok. Se ve que eso de vivir en el agua te tapona los oídos. Bueno da igual,
sigo. Sacad vuestro móvil y pincháis en la aplicación con forma de nota musical.
-Oye eso ya si que no. Que la nota musical me pertenece, así que ahora la aplicación
también.
-Hermano que más da. Si cuando te nombran la gente piensa en la Luna o la Nasa.
-Pues si que me importa, anda y vete a cazar un poco. Que harto me tienes.
-Mira, si queréis no lo cuento, que a mi me da igual, como sigáis así me voy y os va a
rendir culto quién yo te diga. Venga. Bueno, como iba diciendo antes de la interrupción,
pincháis en la aplicación y al abrir no os dejará usarla. Podéis ver vídeos, pero no dar
likes, que es como indicar que te gusta el vídeo. Está en el lado derecho y tiene forma
de corazón.
-Heracles, ¿tú estás de broma o te pasa algo? Yo ya creo que nos estás tomando el pelo.
Todos saben que el corazón es mío, digo yo que p’algo soy la del amor, ¿no?

-Que eres la del amor lo tenemos todos claro, sobre todo el guerrero, que bien que lo
disfruta.
-¿Te quieres callar ya? El accidente de la red de oro es cosa del pasado, yo creo que os
habéis reído suficiente. Ya no tenemos relación amorosa, que conste. Y normal que me
escogiese, si el marido tiene caranchoa y su padre la casó obligada, pues no sé qué
esperaba.
-Si tú lo dices…
-Escuchadme todos, está es la última oportunidad que os doy. Vale bien, tenéis ahora
que introducir vuestros datos, os pedirá el correo, número de teléfono etc… Os dejo un
minuto para meterlos. Si tenéis alguna duda me preguntáis.
-Que majo el cacharro, que como mucho me hecha unos 100 años.
-No es por eso tonto. Es que los mortales no viven más de 100. Así que no tiene sentido
que te deje introducir que naciste antes de 1900.
-Tú, como siempre, tan listilla y aguafiestas. No sé por qué te eligieron los de Atenas.
-Bueno, tampoco importa mucho, poned que tenéis unos cincuenta y sin más.
-Creo que alguien se está haciendo la vÍc-ti-ma, vÍc-ti-ma, víctima, víctima, víctima.
-¿Ahora que ladras Dionisio?
-Ni la más remota idea, pero es que en esta aplicación la gente dice esas cosas. Y yo
pues me integro. También veo que gusta mucho mi invención, aquí la mitad sale
tomando alcohol.
-Mentira, a mí solo me salen escritores.
-Pues a mí vídeos de herreros o repeticiones del programa “Forjado a Fuego”.
-No os preocupéis. Os explico. La aplicación tiene un algoritmo que te muestra en tu
“Parati” vídeos que cree que te van a interesar dependiendo a que des like o en que
videos te quedes más tiempo. Por eso a Hefesto le salen herreros, o a ti gente bebiendo
vino. Y en Tiktok la gente ha ido formando comunidades. Por ejemplo, a ti, Apolo, te
aparecen vÍ

deos de booktok, que es la parte con vídeos de escritura. Hay muchos:
cinetok, lovetok, potatotok y muchos más que no conozco. Probablemente haya hasta
diosesgriegostok.
-Vale, vale, lo entiendo.
-Venga va. Ahora que ya todos tenéis la cuenta hecha cada uno va a hacer su propio
vídeo. Tenéis que decidir que vais a hacer, puede ser un baile, comedia, un storytime,
que es contar un hecho gracioso que te ha pasado, o lo que queráis. ¿Quién quiere
empezar? Va papá, tu primero.
-De acuerdo, ¿qué debo hacer? ¿Cuento mi vida o algo así?-Sí mira, pulsas este botón, y debes empezar con la frase: “storytime de cuando…” Y
ahí ya te explayas.
-A ver, sí, creo que ya está. Storytime de cuando Ío, mi novia, acabo convertida en una
vaca perseguida por un tábano que no la dejaba en paz mientras vagaba perdida por el
mundo por culpa de mi…
-Ni se te ocurra pronunciar mi nombre. Ya bastante es el hecho de que me hayas puesto
los cuernos muchas veces y que encima te perdone siendo yo la de los matrimonios
como para que luego vayas por ahí contando que yo soy la mala.
-¡Ehhhhh! A mi móvil le pasa algo, han empezado a subir vídeos en mi cuenta y yo no
he sido, además de que hay comentarios de mi cuenta que yo no he escrito.
-Pobre Deméter, que te roban a la niña y encima la cuenta. Me puedo imaginar quién ha
sido. ¿Se te ocurre alguien Hermes?
-¿Y a mí porque me miráis?
-No sé Hermes, quizá porque seas el dios de todos los ladrones. Pero que no insinúo
nada.
-¡Calmaos ya! Por una vez no tiene pinta de ser Hermes, sabe tanto de tecnología cómo
la familia de Zeus y sus antepasados de no matar a sus padres. Estoy casi seguro de que
ha sido un chaval o chavala de 9 años. Tienen un don para adivinar contraseñas y robar
cuentas. Además de que le encanta hacer videos con pop-its.
-Es que es eso macho, siempre echándome a mi las culpas.
-¿Sabéis qué? Esto no está hecho para vosotros. Os voy a hacer una cuenta común de
Instagram, subimos y una foto y a ver qué tal. Decid todos Olimpo.
-Olimpooooooooo.

EL GANADOR DE BACHILLERATO HA SIDO MARIO URZÁIZ DE 2ºB

Carta a su señoría
Yo, señora, no soy malvada: no nací distinta a los llamados buenos. No me faltarían
motivos para serlo, pero la rectitud es el camino por el que yo me he encaminado. Fiel a
unos principios me he mantenido, actuando acorde siempre a las leyes de los demás, y
pese a ello ahora soy tratada como una criminal, cruel, malévola: apenas a palmos del
mismo diablo. No negaré lo hecho: el pasado, hecho está, y no hay hermosas palabras
que puedan provocar un cambio. Busco solamente contarle a usted, señoría, mi pobre
historia, con el fin de que pueda llegar a ver este triste desenlace.
Verá, mis orígenes no son lustrosos: no nací entre sedosas sábanas en una cómoda
cama, con la ayuda de mil profesionales. No, ni mucho menos. Yo vine al mundo en un
gris edificio, sin el tranquilizador reposo de una familia. Desde el primer momento, me
encontré sola, teniendo como único apoyo el poco que me podía dar mi madre. Mi padre
me despreció al poco tiempo de nacer, y se dedicó a buscar su propio beneficio sin
preocuparse por mí, desde casi mis primeros momentos. Mi madre me tuvo muy joven
(el año que viene cumplirá los cuarenta) y como toda madre soltera tuvo numerosas
dificultades a la hora de criarme. Sola y sin ayuda, se trasladó a la gran ciudad al poco
de mi nacimiento, donde comenzó su carrera como proveedora. Alcanzó una gran fama:
todo lo que uno quisiera lo proporcionaba al instante, por el precio adecuado. No intento
justificar su conducta ni mucho menos o sugerir que yo he acabado así por culpa del
ejemplo materno, pero la ausencia de otro referente puede haber ayudado.
Sea como fuere, desde muy joven me vi obligada a tomar un papel importante en sus
negocios. Lo que se inició con simples reuniones inocentes, entre familiares o viejos
amigos, no tardó en tomar un negro cariz. Mi bondadosa madre solo veía el bien en todo
el mundo y las malas gentes no tardaron en aprovecharse de ello: desde el alcantarillado
de la sociedad hasta el más lujoso de los rascacielos, no hubo lugar de donde no
proviniera algún ser de mala calaña, buscando cosas indescriptibles. Indescriptible es
sin duda alguna la palabra adecuada. De aquello que la he visto hacer, su señoría, no me
olvidaré nunca.
No quiero entrar en detalles. No me gusta. No es ni agradable, ni placentero, ni
aceptable. Pero creo que es necesario para que me entienda. He visto las vísceras
arrancadas de cachorros recién nacidos. Conozco ya a la perfección la anatomía de los
seres que pueden ser despellejados. He aprendido cuán de fuerte puede gritar un niño

hasta perder la voz. He visto la enfermedad, la vida, la muerte. He visto todo. Y no me
ha gustado nada.
Me resulta vomitivo hablar de esto. Vamos, solo con recordar mi introducción a este
repulsivo mundo me entran los siete males. De aquello que me he visto hacer, su
señoría, no me olvidaré nunca.
No busco su perdón señoría. A lo más que aspiro es a su entendimiento. Entienda que
yo era joven. Entienda que yo era ignorante, que para cuando me quise dar cuenta de lo
que estaba sucediendo ya estaba involucrada en cuerpo y alma. Entienda que fui
manipulada, que me obligaron. No era más que una herramienta, una pieza de mármol
en las manos del peor escultor del mundo.
No voy a intentar defender lo indefendible. Lo que hice está mal. Pero no era yo la
responsable de mis actos. Le digo que estaba manipulada. Actué como cualquier otro lo
haría: optando siempre por mis principios. Siempre he sido alguien fácilmente
controlable, como mi madre antes que yo, y se han aprovechado de mí. Son los
individuos, las corporaciones, las grandes empresas, hasta sus compañeras las que
deberían ser juzgadas y no yo. Son ellas las que han realizado todo esto en mí, y
deberían de pagar por ello.
Por favor se lo suplico, reconsidere mi caso. Las redes sociales no somos el demonio.
Atentamente

La señora RRSS a su señoría Humanidad.

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